Tuesday, August 05, 2008


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Alejandro Aura

Todos somos hijos del Cuervo

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,

pedir los abrigos y marcharnos…

Despedida, A. Aura

Murió de cáncer Alejandro Aura, allá, en Madrid. Acá nos inundó la noticia de tristeza, poniendo a trabajar la memoria atragantada de nostalgia. Pero lo que más perdurará en mi de Alejandro Aura será la imagen una persona que logra ponerse por encima de los estereotipos, el joven de la colonia Obrera que se convierte en poeta en el taller Juan José Arreola, el intelectual de izquierda que esquiva el discurso panfletario para colocarse del lado del trabajo enfocado en la inteligencia, misma que quedó siempre de manifiesto en ese humor fino que tanta falta entre los que estamos de este lado de la banqueta. El promotor que quería llenar de libros las casas de México, que recuperó y defendió la bohemia como ese necesario respiro lúdico en el quehacer intelectual, el que logró envirar la caja idiota con la chispa del humor agudo, limpio, siempre inteligente que lo caracterizó siempre.

Descanse en paz Alejandro Aura, donde quiera que sea, donde su puro y la copa brinden ahora, hablando de música y poesía. Como casi todos, lo conocí viendo Entre amigos, los domingos. Junto a un jovencísimo Andrés Bustamante, dupla que con una producción pírrica compitieron por primera vez contra los ratings dominicales de Televisa. Tiempos en los que la cultura oficial la dictaba la televisión privada y en un hueco semanal, la inteligencia de Aura pudo desde la verdadera televisión oficial, abrir una ventana de “alternativa” que fue una bocanada fresca para toda una generación de televidentes. Entre amigos abrió brecha para voces frescas en aquella avallasadora maquinaria del priísmo que era la televisión. No dudo en pensar que fue ahí el germén que permitiría más de veinte años después escuchar a personas como Victor Trujillo, Deniese Maerker y Fernando Rivera Calderón, en los horarios AAA de la televisión y radio mexicana. Sin olvidar por supuesto esa popularidad, hasta la fecha innegable de la que goza Andrés Bustamente. Era un gozó verlos juntos, reírse de los clichés de los programas de variedades, premiaciones incluidas, y principalmente de ellos mismos. Sátira de los night shows, lograban acompañados de un elenco diminuto pitorrearse de todos, incluyendo la izquierda a la que, por lo menos Alejandro, dijo pertenecer. Nunca podré olvidar el falso documental en el que un anarquista Club de Tobi, le declaraba la guerra a la monarquía, incluyendo a los tres Reyes Magos. Fue también una ventana en la que pudimos ver a Botellita de Jerez, Las Insólitas Imágenes de Aurora, El Tri, Guillermo Briseño e innumerables artistas que tenían cerradas las puertas del mainstream de los medios y nuestra farándula. Fue en la televisión un Quijote alternativo montado sobre la televisión gubernamental.

Más tarde, cuando tuve edad, conocí y prácticamente viví en El Hijo del Cuervo, el bar que había nacido como continuación mejorada y aumentada del original Cuervo en Coyoacán. Nació el concepto “culti bar”, imitado tantas veces con irregulares resultados. Fue El Hijo del Cuervo auténtico centro de reunión de la izquierda rosa de la época. Tertulias bañadas de vino, cubas y plática fueron el menú y razón de ser en aquellos años. Ahí fue donde XE Bubulú y el Gabinete del profesor Güiri Güiri fueron el germen de lo que harían más tarde en la televisión. Fue lugar también de propuestas que abarcaban lecturas, presentaciones de libros, son, rock y todo aquello que buscara un espacio. Mucho le deben lugares como El Vicio (antes Hábito), Rockotitlán, LUCC, Atrio, Las Hormigas, Péndulo y similares al Hijo del Cuervo de aquellos años. Por mi parte, si lo tuve en mente a la hora de abrir Pasagüero. Generar un espacio dónde programar propuestas interesantes a mi gusto e interés. De paso generarme un modus vivendi cercano a mis inquietudes intelectuales. En ese sentido creo que todos somos hijos del Cuervo, así sea sólo oficial el hijo que aún pernocta en el centro de Coyoacán.

Pero no queda ahí el legado de Alejandro Aura, como promotor me tocó ver su esfuerzo como primer director del entonces Instituto (ahora secretaria) de Cultura del Distrito Federal. Había gran entusiasmo por la primera elección de jefe de gobierno y por una primer administración en ese entonces, de lo que se suponía era un partido de izquierda. Era además la “cultura”, una de las trincheras desde donde se había dado la batalla por elecciones libres en el país. Fue Alejandro Aura un director inteligente que supo evitar las tentaciones dogmáticas que deseaban impulsar un proyecto cultural que impusiera un ideario de izquierda sesentera y trasnochada. Atajó los ataques de aquellos que soñaban con una revolución cultural, lejana a la apertura que un gobierno democrático debía tener. Muchos y diversos proyectos albergó la secretaría de cultura. También polémicos y con resultados diferentes. El más visible, fue la apertura del Zócalo capitalino a los conciertos y eventos culturales, quitándole el lastre cívico corporativo que durante 70 años de priato había anquilosado a la plaza mayor. Otro, al que le tuvo Aura un enorme amor fueron los libro clubes. Era su sueño que de una manera comunitaria el gusto por la lectura se insertara en los hogares de los capitalinos y puso todo su esfuerzo en ello. Hubo otros como el faro láser en Paseo de la Reforma que fracasaron rotundamente. Sin embargo se notó y se extraña su esfuerzo, porque más tarde la cultura dio paso a la ambición electorera y ahora, peor aún, a la trinchera del despechado por las elecciones que no le favorecieron.

Se fue Alejandro Aura con sus poemas por delante, con su olor a tabaco. Se fue un dandy, un hombre de su tiempo comprometido con sus ideas. Se fue un ejemplo de inteligencia, buen gusto y sobre todo buen humor. Hacen falta más hombres que como él, toman la vida como escenario de un gigantesco cabaret, dónde son actores y público a la vez, y donde la razón de ser parece que es convivir por esta corta noche que es la vida, con los que uno quiere, entre comida, copas, canciones y poemas. Una noche en aquel Hijo del Cuervo donde reímos, comimos y lloramos con nuestros mejores amigos. Gracias Alejandro Aura por tu ejemplo, gracias por grafitear sobre el muro de los solemnes tu nombre. Te extrañaremos.

Hago una caravana a las personas que estoy echando ya tanto de menos,

y digo adiós.

Alejandro Aura (1944-2008)




Tuesday, April 08, 2008

El Tibet y el Lama

Por Jorge E. González Ayala

Una de las causas “políticamente correctas” que han abrigado en las últimas décadas las malas conciencias del primer mundo y los séquitos del new age, es la defensa del Tibet y su Dalai Lama. Ahora que arrecian las protestas contra la China comunista por la proximidad de los juegos olímpicos cabe señalar algunas cosas sobre el budismo y el Dalai Lama. Efectivamente, el pueblo tibetano vive bajo el yugo de una dictadura extranjera, salvaje e inhumana. Pero saben una cosa, los Lamas eran iguales o peores. Sostenían una dictadura teocrática, con en demérito de esa perversa característica de subyugar a una población en nombre de creencias religiosas. Así, cada monje Lama era considerado con el valor de su peso en oro, mientras al resto de la población le tocaba trabajar y obedecer. Los Lamas vivían a todísima madre en sus monasterios, orando, rezando, y obviamente sin trabajar. No hay que ser marxista para adivinar de dónde provenía la fuerza de trabajo para mantener a estos vividores, similares a todos los demás de otras jerarquías religiosas del mundo. No admito que tantos supuestos “progresistas” toleren y justifiquen como correcta una plutocracia como la de los Lamas y critiquen a la iglesia católica. Son iguales. Los Lamas mantuvieron durante siglos un régimen feudal en el Tibet. Como toda teocracia que se respete, incluía castigos físicos y penas de muerte, sin mucha diferencia con los Talibanes, por ejemplo.

No había elecciones, los monjes mandaban en nombre del budismo y punto. Ni crean que las mujeres tenían los mismos derechos que los hombres. De hecho el propio Dalai Lama ha declarado que no hay nada de incorrecto en acudir a los servicios de una prostituta siempre y cuando no pague un tercero los servicios. Eso si, como buena teocracia, el sexo oral, anal y la masturbación, son considerados incorrectos. La doble moral de siempre.

El Dalai Lama es un farsante, como todos los líderes religiosos. Un hombre dedicado a las relaciones públicas y al redituable negocio de lavar las culpas espirituales de los ricos, de los necesitados de una fe ligera y que se acomode a sus banas necesidades en las que todo se puede comprar, incluyendo espiritualidad y sabiduría. No es el mismo el budismo que practica Richard Gere que el que obligan a practicar a un pobre en una dictadura budista como la de Sri Lanka. De hecho los Lamas también se han encargado de perseguir ferozmente a los seguidores de una secta budista tibetiana, seguidores de Dorge Shugden, que el Dalai prohibió, con muertos y toda la cosa. Además que el muy pacifista Dalai, apoyó el derecho de Pakistán y la India a construir armas termonucleares y recibió donativos de la secta de la Suprema Verdad, que realizó un ataque terrorista en Tokio con gas sarin y recibió personalmente a su líder, Shoko Asahara. Por cierto, para desgracia de Richard Gere, Steven Seagal, se mochó con un donativo suficiente para que el Lama lo declarara Turku o lama reencarnado. ¡Salúd! Por cierto todo esto está documentado por el periodista y campeón de los políticamente incorrectos, Christopher Hitchens, en su libro God is not good.

Nadie que se diga defensor de los derechos humanos o de la democracia puede apoyar a un estado teocrático en dónde las personas quedan a merced de una clase política resguardada en sus interpretaciones de la fe. El Tibet tiene tanto derecho a ser libre de China como de la teocracia criminal del Dalai Lama.

¡Liberen al Tibet y que chingue a su madre el Dalai Lama!

Posdata: Otro crimen de este señor es ser responsable del retiro musical de Leonard Cohen y de la ñoñez actual de los Beastie Boys, sólo por eso lo deberían de colgar de los huevos.


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DI NO A LOS LAMAS

Sunday, April 06, 2008

Sin Alternativa

Por Jorge E. González Ayala

Desde el año 2000, decepcionado del PRD, que voto por los partidos “social demócratas”. La necesidad de una alternativa de izquierda seria y real (actualmente el PRD no es más que un PRI de cuarta categoría), se impone en un país de larga tradición progresista como el nuestro. La gran diferencia entre México y otros países latinoamericanos es que aquí ganaron los liberales en el siglo XIX. Esto nos otorgó una tradición republicana que sospecho nos liberó de las dictaduras militares del siglo XX. Así, mucho vimos con buenos ojos los intentos por gestar un partido social demócrata. El primer intento, liderado por un viejo comunista y luchador social como Gilberto Rincón Gallardo, no logró su registro en las elecciones del 2000. Después, ocurrió un primer síntoma de que esta izquierda no lograba quitarse los atavismos históricos, se escindieron. Para las siguientes elecciones dos partidos socialdemócratas buscaron su registro: Fuerza Ciudadana y México Posible. Pocos pero sectarios como siempre, si juntos no habían obtenido el registro, separados seguramente era mejor estrategia. Por azares del destino, tuve oportunidad de conocer al presidente de Fuerza Ciudadana, Jorge Alcocer. Un amigo me llamó para que les propusiéramos una campaña de medios. Nuestro diagnóstico era que su carta fuerte para conseguir el registro era aprovechar los tiempos oficiales en televisión y radio con una fuerte campaña de spots dirigidos a los jóvenes. Le presentamos una serie de propuestas creativas de lo qué creíamos generaría un impacto entre éste sector del electorado. Su respuesta es que estaba muy bonito, pero no había dinero. Ah caray, pensé yo, cómo no va haber dinero si a los partidos les dan muchos millones de pesos del erario público precisamente para que hagan campaña. Supongo que por alguna razón tenía un compromiso con mi amigo y acabamos haciendo un spot en animación 2-d, de quince mil pesos bastante pobre visualmente y sin posibilidades causar impacto alguno. Cuando salí de sus oficinas y observé las varias camionetas Astek nuevas con el logotipo del partido me indigné. No tenían la menor intención de lograr el registro, sólo era un negocio que les permitiría gastar muy buen dinero de nuestros impuestos y a parte, en automóviles de evidente mal gusto. Que sean avorazados no me sorprende, ¿pero por qué tienen que ser tan nacos? Luego una buena amiga me comentó el sueldo de seis cifras que recibía un familiar de Jorge Alcocer por levantar el registro fotográfico del partido y terminé de confirmar mis sospechas. Voté por México Posible y ninguno de estos partidos consiguió su registro.

Para el 2006 se anunció otro intento de esta llamada social democracia, esta vez con el nombre de Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina. Había varias reconocidas personalidades de sectores progresistas involucradas. Pero otra vez desde el principio se vio que el proyecto nacía dividido e inestable. El ala campesina del partido, tal parece priistas de viejo cuño, deseaba literalmente venderle la candidatura a la presidencia al Dr. Simi. Las otras dos alas, la del feminismo representada por Patricia Mercado y la de la “socialdemocracia” representada por Alberto Begné cerraron filas para evitar el golpe de estado y el fin de la posibilidad de un partido con propuesta política en vez de uno de mercenarios. Salió el ala campesina, se salvó el proyecto, pero se veía debilitado. Llegaron las elecciones y me llamó la atención la campaña tan deslucida, más a sabiendas de que el hermano de Alberto Begné es un reconocido publicista. Otros que ni siquiera intentarán lograr el registro y se embolsarán unos millones, pensé. Pero entre el desprestigio del PRD del que ya muchos estábamos hartos al igual que de su candidato AMLO y un carisma natural de la candidata Patricia Mercado, el Partido Alternativa Socialdemócrata, consiguió su registro contra todos los pronósticos.

Muchos recibimos con gusto la noticia. Tal vez ahora si habría la oportunidad de ver nacer una verdadero partido de izquierda. Con el registro llegó también el dinero y por supuesto la ambición. Muchos allegados al partido me contaban los problemas al interior. Efectivamente, no era miel sobre hojuelas. La carismática Paty está casada por ejemplo, con un sindicalista de viejo cuño de la CFE. A ella le escuché decir que lo primero que hizo cuando obtuvieron su registro fue comprarle una camioneta a su mamá. Algunos pensaran que es una buena hija. A mi me pareció en principio la declaración de una persona estúpida, pero sobre todo me dejó claro que las prioridades eran monetarias y materiales más que ideológicas. Ni modo, eran seres humanos como todos. Sin embargo ahí no paraba la cosa. Me contaban de las diferencias entre Mercado y Begné. Unos decían que Mercado más parecía querer administrar una ONG que un partido político. Otros me decían que Begné quería convertir al partido en uno más que intercambia alianzas por prebendas. Total que estaban de pleito y por dividirse.

Todavía en una reunión un amigo me dijo que realmente estaba a punto de tronar el asunto, que Begné era un gangster al viejo estilo priista. A sabiendas de que las pasiones se desbordan, tomé el comentario con escepticismo. Le dije a mi amigo que a ver cómo le hacían para permanecer unidos porque si no, yo ya no iba atener por quién votar en las elecciones. Me dijo que no había remedio, que era un hecho la escisión, o ellos o nosotros, creo que fue lo que me dijo.

A los pocos días fue la famosa asamblea de los porros. Con los antecedentes que me dio mi amigo sobre Begné me quedó claro quién había armado el operativo. Lástima porque yo, como electorado común y corriente, confiaba en él. Además, ahora resulta que Miguel Ángel González Compeán es de izquierda, cuando ha sido un priista hasta la médula de los huesos, y de los chafas. Luego cuando leí la respuesta de Begné en Reforma, confirmé mis dudas, aquellos que apelan salvaguardar su honor ante su familia, tratan de desviar la atención queriendo hacerse pasar como víctimas de sus propios victimarios. La doble moral de siempre.

Ahora pude ver los videos de la asamblea y el periódico Reforma ya nos detalló quienes eran y cómo operan los porros que contrató Begné para sacar a sus opositores a chingadazos. Qué forma de sacar el cobre. Se acabó nuestra ilusión de tener un partido de izquierda moderna y comprometida con las ideas. Se la cargó el carajo la ambición. Ahí está uno de los cánceres de nuestra democracia, la gran cantidad de dinero que se le da a los partidos. Por ese dinero es el desgreñadero en el PRD, no por cuestiones ideológicas. Por ese dinero los que parecían nuestra izquierda rosa y decente acabaron mostrándose turbios y oscuros Por 130 millones de pesos anuales para un partido político que con estos hechos ha perdido toda razón de ser.

No tengo por quién votar las próximas elecciones. Por el momento, los que somos de izquierda, nos quedamos sin ninguna alternativa.


Thursday, February 14, 2008

Hablemos de petróleo

Por Jorge E. González Ayala

En teoría el petróleo nos pertenece a todos. En teoría, es de la nación. En teoría. Pero veamos la realidad, el petróleo no le pertenece a la nación y en consecuencia a todos, como era la intención de inicial de la nacionalización de esta industria. La verdad es que el petróleo le pertenece a los que controlan el estado, como quien dice, a la clase política, o sea, a unos cuantos. Aquí se reparten el petróleo de todos nosotros. En primerísimo término, el sindicato, que no es otra cosa que una mafia multimillonaria, gran monumento a la corrupción y al sistema de prebendas políticas.

En segundo lugar está la administración en turno. Todas y cada uno de ellas se han servido con la cuchara grande. PEMEX es utilizado para mantener un gasto corriente de la administración pública, lo menos, impúdico para el nivel de subdesarrollo y pobreza de este país. De ahí salen oficinas de lujo, choferes, guaruras, aviadores, coches, gastos de todo tipo desde la tintorería, hasta cirugías plásticas en el extranjero, más vaya uno a saber que cantidad bárbara de caprichos y llanos abusos de la corrupción y el poder.

En tercer lugar están los proveedores y beneficiarios de los contratos de PEMEX. ¿Cuántas fortunas inmensas se han forjado bajo el cobijo del compadrazgo, el nepotismo, el moche y la corrupción? ¿Cuántas?

Todo esto para que una de las petroleras más grandes e importantes del mundo esté quebrada. QUEBRADA. Cuando es un negocio multimillonario en que a últimas fechas se ha vendido a cien dólares el barril de petróleo. Como quien dice, la industria petrolera que en teoría nos pertenece a todos y debería ser motor de nuestro progreso, esta quebrada por el mal manejo que de ella han hecho.

Ahora quieren abrirla al capital privado. La cuestión es por qué. Básicamente porque el dinero ya no les alcanza. Y como todo lo que genera PEMEX se va a mantener un aparato burocrático indecente, a un sindicato ladrón e ineficiente y a las arcas de contratistas corruptos, pues simplemente PEMEX no tiene recursos para re invertir en si mismo y generar más dinero, que le urge a la burocracia para poder seguir viviendo a toda madre.

El régimen fiscal al que está sometido PEMEX asegura la riqueza del aparato estatal y la quiebra financiera de la empresa, nuestra empresa. Ahora quieren que inviertan extranjeros a los que ni en drogas se les sometería al mismo régimen, ya que evidentemente no sería negocio. Pero no sólo eso, en ese decidir quienes le van a entrar a invertirle a PEMEX tendremos de nuevo toda sarta de compadrazgos, amiguismos, nepotismo y corrupción sin límite. Seguramente los involucrados y círculos cercanos a ésta administración están frotándose las manos pensando en los millones y millones de dólares que se meterán en los bolsillos además de garantizar la subsistencia de esta pléyade de imbéciles que nos gobiernan y legislan.

En primer lugar PEMEX no debería estar en quiebra. El primer paso sería llamar a cuenta a los responsables, ex presidentes, ex directores y sindicato. Auditarlos, averiguar por qué una empresa de todos nosotros esta en banca rota. En el menor caso será negligencia, en muchos, descarado desfalco, fraude y robo. Habrá que enjuiciarlos embargarlos y encarcelarlos. Que ni ellos ni sus descendientes puedan disfrutar de los frutos del gran fraude nacional.

Ese sería un solo primer paso, para sanear PEMEX, sin privatizarlo. Desgraciadamente y he aquí el meollo del asunto. No se trata de meter a unos cuantos presidentes, políticos y líderes a la cárcel. Siendo PEMEX nuestra mayor fuente de ingresos es también el tronco financiero del país y de, como ya dije, su gobierno. Sanear PEMEX significaría sanear el aparato burocrático y su fisco. Significaría la auténtica y verdadera reforma del estado. Porque necesariamente sanear PEMEX requeriría de otro régimen fiscal y cortar ese flujo de dólares para la burocracia. ¿De dónde sacaría ahora dinero el gobierno? Pues de los impuestos. Pero a los ricos no se los van a cobrar, porque son ricos, y además son re chillones, y con su dinerito y poder otorgan numerosos favores a la clase política. No, a ellos ni tocarlos, a ellos no les van a cobrar impuestos. Tampoco a los pobres, porque no tienen, y luego se alborotan, y hacen mítines y marchas. O peor, dejan de ir a los mítines y marchas que arman los partidos a cambio de prebendas, como por ejemplo, no cobrarles impuestos, luz, agua, predial. Y sus líderes también les otorgan convenientes favores.

A la clase media, que ya esta jodida checando tarjeta en una oficina, pagando, IVA, ISR, IETU, predial, luz, etc. Pero ya no aguanta la clase media, además de que con lo que pueda dar con sus suelditos, pues no alcanaza.

El gobierno tendría que gastar menos, recortar gastos de oficina, servicios de lujo, cocineros, edecanes, guaruras, choferes, comidas y borracheras en restaurantes de cinco estrellas, viajes nacionales e internacionales, coches, camionetas blindadas, celulares, teléfono, servicio postal gratuito y todas esas cosas indispensables para que trabajen nuestros servidores públicos. Pero, pues no, no lo van a hacer. ¿Así qué chiste estar en la polaca?

O cortarle dinero a los partidos que cuentan con millones y millones, algunos como el PT, Verde y Convergencia, sin tener siquiera razón de ser. Pero no, los partidos no van a cortarse ellos mismos el negocio, incluyendo a los que dicen defender nuestra soberanía y a la patria. No, mejor se van a acabar ellos solos el petróleo y si en algún momento invitan a manos privadas, ya sean nacionales o extranjeros, a repartirse el botín, lo harán, con tal de poder seguir saqueándonos con el discurso de que el petróleo es nuestro. Pero no nos chupemos el dedo, es pura demagogia.



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El Gral. Cárdenas expropiando el petróleo.

Thursday, November 01, 2007

El maestro Chain

Por Jorge E. González Ayala

Lo conocí en 1991. Era mi maestro de piano en el Instituto Cardenal Miranda, a donde me había inscrito con la ilusión de aprender lo más posible de música y en especial de composición. Era también la primera vez que me sentaba frente a un piano, llegaba como muchos, guitarrista con formación roquera. Algo de solfeo y algo guitarra eran mis escasos conocimientos. Era yo todo juventud y todo entusiasmo. Él era bastante joven también, como treinta y dos años. Su nombre completo era Luis Armando Elías Chain, pianista, compositor y maestro. Proveniente de una familia de origen libanés, había estudiado algunos semestres de física en la facultad de ciencias, antes de cambiarse a la Escuela Nacional de Música. Ahí estudió piano con la mta. Consuleo Villalón y composición con el Mto. Rosado y el Mto. Jímenez Mabarak, todos ellos de muy avanzada edad, últimos sobrevivientes con Blas Galindo en aquél entonces, de la generación de oro de la música de concierto mexicana, previa a los años cincuenta.

Genio o loco, fue siempre tema entre sus alumnos. Sin lugar a dudas, era un apasionado de la música, a la que se entregaba de tiempo completo, sin restricciones. Recuerdo llegar a un frío salón en la parroquia de Sto. Domingo de Guzmán, en Mixcoac, a lado de la Universidad Panamericana. Tenía la primera clase de los lunes, a las 9 am de la mañana. Invariablemente se encontraba ya frente al piano, practicando, componiendo, repasando una y otra vez los arpegios de sus piezas, que conocía de memoria. Antes de entrar en calor con mi clase, que seguramente le entusiasmaba poco ya que a los dieciocho años difícilmente sería concertista o siquiera alcanzaría un nivel medio como instrumentista. Así me fui familiarizando con sus composiciones, muchas apenas en proceso de gestación. Piezas como su fantasía para orquesta titulada Chac, que haría llover en la sala en determinado momento y cuyo coro infantil lograría reproducir el canto de las ranas bajo la lluvia. Sus piezas para piano, entre ellas una que si llegamos a escuchar completa titulada Palestina, arpegios menores y disminuidos, tristes, que en sus palabras, evocaban el pesado paso del pueblo palestino exiliado a la fuerza de sus tierras.

Chain, como le llamábamos todos, se convirtió no sólo en mi maestro, se convirtió en un gran amigo e influencia. Mío y de buena parte de sus alumnos e incluso de quienes no tomaban clases con él. Tenía un peculiar punto de vista, radical e iluso, un último romántico perdido a finales del Siglo XX. Admiraba profundamente a Liszt, Bethoveen, Chopin, Chávez, pero por sobre todas las cosas a Silvestre Revueltas. Más que los sonidos nacionalistas (aunque Revueltas nunca perteneció a dicha corriente), creo que Chain se identificaba con la figura de Revueltas. Se sentía como el violinista de Santiago Papasquiaro, lejano a los reflectores, a la política cultural, a la vanidad y al ego. A la distancia creo que se sentía aislado. Tenía gran recelo por la música de vanguardia, aunque la conocía bien, incluso contaba de un curso en Estados Unidos con John Cage y gustaba mucho de Penderecki. Creía poco en los maestros que instruyeron a su generación, Mario Lavista, Julio Estrada y Federico Ibarra. Para él los Maestros Jímenez Mabarak, Rosado y la Mta. Villalón eran la única verdad en la enseñanza de nuestro país. Compartía con Revueltas también problemas de desordenes de personalidad (ahora que esta en boga decir que Silvestre sufría de trastorno bipolar, el Mto. Chaín también sufría de cambios drásticos y repentinos de humor), además de padecer también adicción, no al alcohol por cierto, a la cocaína y finalmente a la base o bazuko.

Nunca entró a concurso alguno ni aplicó para ninguna beca, tan de moda en aquellos años con un Conaculta en su apogeo. Veía en muchos de sus contemporáneos demasiada vanidad, lejana al purismo de lo que él consideraba arte. Sin embargo tenía un talento innegable, era un pianista de buen nivel y un obsesionado de la composición. Una y otra vez probaba en el piano sus ideas, inventaba escalas, teorías, dominaba diversas técnicas, desde el canon y fuga hasta las que se inventaba de la manga.

También era evidente que junto a su adicción, que como todas fue progresiva, iba de la mano un deterioro de su sano juicio. Nada de peligro, pero era inminente su paranoia. Hablaba de hombres grises que nos vigilaban y perseguían (ah, porque incluía a sus amigos y alumnos). Seres extraterrestres muy parecidos a los personajes grises de Michael Ende en su novela Momo. Sólo que estos no eran ladrones de tiempo, sino emisarios que pretendían evitar la evolución del hombre y nuestro ascenso a otra dimensión, que por otro lado era apoyada por otros extraterrestres, llamados seres de luz. Esas eran las teorías de Chaín. Podía estar uno platicando con él en la calle y si de repente se acercaba el paletero, te obligaba a retirarte bajo la aseveración de que nos vigilaba, de que pretendía evitar que encontráramos luz. Anécdotas como esas tuvimos todos mil, incluyendo la vez que me habló un domingo en la mañana (prohibitivo desde entonces en mis usos y costumbres), para decirme que debía ir a Teotihuacan porque iba despegar la pirámide, tal cual.

Pero más allá de lo anecdótico, era un músico consumado, un artista. El concierto que se ofreció con sus obras en la sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes, dejó testimonio de su talento. Piezas para piano, voz, corno, ensambles de cámara. También la ópera Historia de una alma, que hizo bajo comisión de los Carmelitas sobre la vida y obra de Santa Teresita, y que quedó grabada por Sony Music (CDEC2 499186), a pesar de todas las partes narradas que insistió en incluir con la vana intención de llegar a las masas tipo radio novela. Pero la música en general es muy buena. Quedó mucha música inédita, en borradores, en su computadora. Recuerdo mi última visita a su casa, el teclado de la PC completamente borrado por el paso de sus dedos sudorosos y la ceniza de cigarro. Ahí me mostró un concierto para piano y orquesta en el que trabajaba. Queda pendiente la tarea de recuperar su archivo para digitalizarlo y no se pierda. Así como recuperar las escasas grabaciones e intentar estrenar sus obras, mayoritariamente inéditas. Sueño mayor, estrenar la ópera.

El 30 de octubre de 2004 falleció el Mto. Chaín. Yo estaba en una de las múltiples inauguraciones del bar que había montado en el centro histórico cuando me avisaron que lo estaban velando en el panteón francés. Un infarto fue el culpable durante la fiesta de muertos del Instituto Cardenal Miranda. Recordé que frecuentemente nos decía que moriría antes de cumplir los cincuenta años y en un reventón. Raro, porque era antisocial y raramente departía en las fiestas, aunque cuando lo hacía era con mucho gusto de disfrutar el cariño de sus alumnos. No me sorprendió cuando me lo dijeron. Cumplió su palabra. Los últimos años su salud se había deteriorado enormemente, un absceso de grasa gigante, común entre los adictos a fumar base, cubría su espalda como enorme joroba. Rengueaba, y a partir de la muerte de sus ancianos padres había decidido en señal de luto no cortarse el pelo ni la barba. Cuando visitaba los museos con sus alumnos no lo querían dejar entrar por su aspecto de indigente. Era una especie de Francisco Goitia del piano. También a partir de la muerte de sus padres creo que inició su pleno abandono personal. No paraba de fumar tabaco y bazuco, todos los días. Tampoco paraba de trabajar, su casa estaba llena de pizarrones atiborrados de notas, partituras tiradas por todas partes, ceniceros repletos. Esto y supongo la inmensa soledad que sentía en su alma, fueron allanando el camino para el infarto. Por último, cabe destacar al hombre noble, desinteresado, preocupado por sus familiares, amigos y alumnos. De él recibí lecciones de humildad, aprendí a rechazar la falsedad que nos obliga a convertirnos en hombres grises, envidiosos y mediocres. Esos eran los hombres grises de los que me hablaba, los que no soportan que uno tenga una llamita de luz y viven obsesionados con apagarnos. Descanse en paz maestro Chaín. Muchas gracias ¡Lo extrañamos!







Chain y yo


Thursday, August 23, 2007

Sobre la depresión

Jorge E. González Ayala

En la universidad tenía un amigo que había estudiado psicología al que llamábamos Freud. Un día le pregunté acerca de la depresión. Me contestó que sentir tristeza es normal, incluso sin ningún motivo y periódicamente. El problema, me explicó, es cuando esa tristeza no te abandona, cuando pasan más de una hora, de tres horas, un día, un mes. Eso es a lo que llamamos depresión y existen de varios tipos. Yo no soy ni psicólogo ni psiquiatra, he sido paciente, eso si. También he sido observador a la largo de los años tanto de mis patologías como de quienes me rodean. Por último, me he dado a reflexionar acerca de este mal al que llamamos depresión.

Es un tema bastísimo, miles de miles de cuartillas se han escrito acerca del tema. No poder salir de la cama, sentirse miserable y guardar un dolor tan grande que cuando se manifiesta físicamente se hace insoportable. Como se hace insoportable salir, ver o hablar con otras personas, trabajar, leer, estudiar, ser productivo. Noches en vela, dando vueltas sobre la cama.

Si bien he sufrido de problemas depresivos desde chico y tengo identificadas muchas de sus causas no es mi intención hacer pública mi psiquis. Quiero compartir en todo caso, las conclusiones que me parecen pueden ser de provecho para aquellos que sufren de depresión o que tienen cercanía con personas deprimidas.

En primer lugar hay que tomar la decisión de hacer algo al respecto, preferiblemente antes de tocar fondo. En mi caso sufrí un colapso nervioso en una gasolinera. Por diversas circunstancias llegué a un nivel de estrés límite. Durante días lloré y un dolor en el pecho se intensificaba a cada hora. Tras muchas horas de soportarlo llegué a comprender a los suicidas. ¿Y si nunca desapareciera? Llegó a ser tan intenso que lo único que pensaba era en cómo obtener alivio a mi dolor, cómo quedarme dormido, cómo descansar. Ahí entendí por qué alguien era capaz de saltar de una ventana, colgarse, meterse un tiro o acabarse la botella de sedantes. Cualquier cosa que te permita deshacerte del dolor y descansar te parece viable.

Tras quedarme inmóvil en el piso de una gasolinera, lúcido en mi mente pero incapaz de mover mis músculos, todos los escenarios me pasaron por la cabeza. Pensé en un derrame cerebral y que iba a quedar parapléjico el resto de mis días. Finalmente pensé que iba a morir. Ya con el doctor, me explicó que todo era producto del estrés y de mi mente. Me recetó ansiolíticos y me recomendó buscar terapia.

Decidí que haría todo lo necesario para salir adelante. Ese es el primer paso. Tomar conciencia del problema y atreverse a enfrentarlo. ¿Cómo explicarlo correctamente?

Hay que tragarse el orgullo y exteriorizar el problema. Por una parte permitir a los que te quieren que te ayuden. Primeramente la familia. Paradójico, pero cuando más indefenso te sientes es cuando necesitas bajar la guardia y permitir que aquellos que te aman te escuchen, te apapachen, te vean llorar.

Lo siguiente es buscar ayuda profesional. Uno tiene sin número de resistencias al respecto, pero el puro hecho de saber que estás haciendo algo al respecto te otorga un sentimiento de control sobre tu vida. Personalmente escogí el psicoanálisis por considerarlo una opción científica y porque no quería que me medicaran. Pero cada cabeza es una historia diferente, conozco personas que les ha funcionado el psiquiatra y la homeopatía.

Lo importante es poner manos a la obra, no dejarse ahogar por la depresión. Jack Kerouack, que sabía de estás cosas, sostenía que no hay mejor terapia que mantenerse ocupado. A trabajar, salir de la cama y poner manos a la obra. No escuchamos de problemas de depresión en las comunidades rurales, yo supongo porque los campesinos están siempre ocupados. Tienen problemas, si, enfermedades, tragedias personales, pero su trabajo de sol a sol no les da tiempo en el sofá frente a la televisión comiendo papas para pensar en todas las cosas terribles de su vida. El ocio mal empleado es uno de los mayores aliados de la depresión.

Hacer ejercicio suena a recomendación del Reader’s Digest, pero funciona. A nuestro deterioro anímico le sumamos el deterioro físico. Los griegos tenían razón, mente sana en cuerpo sano. No se trata de hacerse atleta, sino de oxigenar la sangre, producir endorfinas, sentirte mejor físicamente producirá una mejora anímica invariablemente.

Por otra parte hay que estar preparados para la vida en sí. No es fácil, y nadie nos lo dijo de chicos. Cuando se está deprimido suele pensarse que los males que nos aquejan son irremediables. Así pues el que sufre de desamor cree que nunca volverá a enamorarse, el desempleado que nunca volverá a tener empleo, el infeliz, que nunca volverá a gozar de la felicidad. La verdad, es que en la mayoría de los casos, todo tiene remedio o se puede superar. Desgraciadamente la vida tiene altibajos, algunos muy desagradables, incluso irremediables, como la perdida de un ser querido o algunas enfermedades. Shit happens, dicen los gringos. Así es. Y debemos estar listos. Las malas rachas pasan, así como las buenas, hay que aprender de cada una de ellas. En el caso de la depresión el peligro es dejarse tragar por el monstruo. Dejar que asuma el control de nuestras vidas es una posibilidad que no hará más que anular la posibilidad de ser feliz y pleno, abriendo de par en par las puertas a la amargura y la frustración. En los peores casos la locura y el suicidio. Al igual que las adicciones la depresión es una enfermedad, pero es una enfermedad que se puede combatir y que no sólo le hace daño a quien la padece sino a los que lo rodean.

La verdad es que tampoco hay panaceas y como sucede en estos casos, muchas puertas falsas, entre adicciones, charlatanes y medicamentos milagrosos. Tal vez de entre muchas cosas, un poco de todo funciona, la terapia no viene mal, el deporte tampoco, dejar el alcohol y las drogas ayuda bastante, dejar las dependencias emocionales y alejarse de la gente que siempre se las arregla para hacerte sentir mal también. Muchas personas se alimentan de la desgracia ajena y lo mejor es tenerlas a la distancia. La actitud positiva, de la que tanto nos podemos burlar, sirve en la medida de que es una reafirmación diaria de nuestro deseo de estar bien, de no dejarle ganar la batalla al “monstruo”. También es cansado, y hay días que se vale llorar, o sentirse, mal, o querer estar solo.

Si estás en un estado de depresión crónica no dejes que se hunda el barco, ponte a achicar el agua, aunque sea con una pequeña jícara, veras que pronto te das cuenta que no te estabas hundiendo, sino que te ahogabas en un vaso de agua.

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Sunday, May 20, 2007


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Spencer Tunick

Y dieciocho mil mexicanos

Por Jorge E. González Ayala

La obra de Spencer Tunick me parece irrelevante. El recurso del desnudo, en este caso tumultuario, para provocar reacción en el espectador o en la sociedad, es demasiado fácil. Tan desgastado e inútil como las monarquías, más sin embargo al igual que estás, sigue ahí. En un principio pensé que únicamente asistiría la cofrade artística condesera que tanta nausea me provoca. En el ámbito de los roqueros existe el término poser, para aquellos que tratan de proyectar una falsa imagen de rebeldía con fines de aceptación social. Bueno, pues no hay poser más patético que el poser artístico, el que la apariencia bohemia le da justificante medico para decirse artista o conocedor de arte.

Cuál sería mi sorpresa de ver que Tunick logró convocar una multitud mucho más amplia que el de nuestra pueblerina comunidad artística. Hombres y mujeres de diversas edades, orígenes y estratos sociales. Dieciocho mil para ser exactos. Esto es lo más y creo lo único relevante de las fotografías de Spencer Tunick en la Ciudad de México.

Fue una enorme declaración de principios, un número considerable de mexicanos se despojó de atavismos sociales y de dobles morales desnudándose en público en el Zócalo capitalino. No hubo remuneración ni consigna, o sea, no hubo acarreo. Cada una de las personas asistentes fue a desnudarse sin prebenda alguna y por decisión propia. En momentos en que los sectores más conservadores de nuestro país vociferan, chantajean y amenazan, dieciocho mil personas de manera pacífica, alegre pero contundentemente dijeron, disentimos. Porque las personas que se desnudaron en el Zócalo dijeron con esta acción que su cuerpo les pertenece, que no se avergüenzan ni alojan sentimientos de culpa. Dejaron bien claro que una buena parte de México aspira a la modernidad, a la inteligencia, a dejar de lado los prejuicios morales, a una honestidad que puede mostrarse completamente desnuda. Quedó constancia de un México que se deslinda de la censura y los prejuicios sexuales. Ahí estaba el México que quiere libertad. Dieciocho mil personas dijeron, aquí estamos, somos libres y esta libertad queremos ejercerla en público. Spencer Tunick sólo fue el pretexto para bien.